El decálogo de la persona asertiva (2/3)

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Hoy sigo con la serie de artículos que te prometí sobre los derechos asertivos. Si te perdiste la primera parte, puedes leerla aquí: El decálogo de la persona asertiva (1/3).

4. He cambiado de idea

Tienes derecho a cambiar de opinión. Antes pensabas una cosa y ahora piensas otra diferente. Que en un determinado momento opines de una manera no significa que tengas que comprometerte con esa opinión hasta la tumba. Como siempre te digo, esto supone que te haces responsable de los efectos que esos cambios provoquen en los demás y en su relación contigo. Pero, en última instancia, no debes sentirte obligado a mantener una postura solo porque una vez fue la que elegiste.

Ejemplo: te apuntas a clases de guitarra pero a la semana te das cuenta de que no es lo que te esperabas y no quieres continuar. ¿Cómo te sientes al explicarle a tu familia/pareja/amigos que lo dejas?

5. Me equivoqué y asumo las consecuencias

Tienes derecho a cometer errores. Equivocarse no es intrínsecamente malo y no debes sentirte culpable por ello. Lo que cuenta es que asumas las consecuencias de tus errores y los reconozcas ante los demás. No permitas que nadie actúe por ti porque tú “no sabes elegir”, “no lo haces bien”, etc. Tú tienes el control total de tu comportamiento, eres una persona adulta y nadie debe decidir por ti para evitar que cometas errores, aunque lo hagan “por tu bien”. Tampoco debes ofrecer una compensación porque te sientas obligado… sino como una decisión personal.

Ejemplo: vas a ir al supermercado y tu pareja te pide que le traigas café descafeinado de una determinada marca en vez del café normal de siempre. Le dices que sí pero se te olvida y se enfada cuando ve que no lo has traído. ¿Qué harías? ¿Reconocer el error o mentir diciéndole que no quedaba?

6. No tengo ni idea

Tienes derecho a decir “no lo sé”. No eres una enciclopedia andante ni debes tener una respuesta para todo. Hay veces que no sabes lo que va a pasar, puede haber incertidumbre y, por tanto, no haber respuestas. No eres un irresponsable porque no puedas anticipar qué consecuencias tendrá tu comportamiento. La vida está hecha de cambios, no de certezas absolutas.

Ejemplo: Has decidido irte a vivir al extranjero, organizas un plan y tienes la información que necesitas. Tu familia, sin embargo, te pregunta por detalles muy concretos y que desconoces acerca de cómo será tu vida allí. ¿Cómo reaccionas?

Y hasta aquí por hoy. Espero que te esté gustando esta serie de artículos. Seguimos la semana que viene con el decálogo de la persona asertiva. ¡Hasta la próxima!

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