El decálogo de la persona asertiva (1/3)

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Te comentaba el otro día que para tener una buena autoestima era importante ser una persona asertiva. Por eso comienzo hoy una serie de artículos en los que te iré desglosando los 10 derechos asertivos fundamentales.

Espero que conocerlos te ayude a tomar conciencia de en qué situaciones tu autoestima está sufriendo. Es el primer paso para una nueva forma de relacionarte con los demás que no te dañe a ti mismo.

 

1. Porque a mí me vale y asumo las consecuencias

El derecho asertivo básico es el derecho a juzgar tu propio comportamiento, tus pensamientos y tus emociones. No permitas que las opiniones de los demás pesen más que las tuyas propias. Tu propio criterio sobre ti mismo siempre está por encima de todo lo demás. Eso sí, esta libertad también supone asumir la responsabilidad que conlleva. Serás consciente y asumirás las consecuencias de lo que hagas, sientas o pienses. Pero lo dicho: sólo tú eres tu juez.

Ejemplo: has notado que tienes bastantes canas pero en realidad a ti no te molestan ni te planteas teñirte. Varias amigas y familiares te comentan que estarías más guapa si te las quitaras y tratan de convencerte. ¿Cómo te hace sentir? ¿Qué vas a hacer?

 

2. Porque no, y punto

Tienes derecho a no dar explicaciones sobre tu comportamiento. No tienes que inventar excusas para quedar bien, no tienes que mentir para parecer más amable. Tú eres el único responsable de tus acciones y, por lo tanto, los demás no necesitan conocer tus razones ya que, al conocerlas, les das el poder para juzgarte, manipularte y contraargumentarte. Esto no quiere decir que no des tus motivos si quieres, sino que desde tu libertad y responsabilidad nadie tiene derecho a exigírtelos.

Ejemplo: un amigo te invita a una cena de grupo que no te apetece nada. ¿Eres capaz de rechazar su invitación sin inventarte una excusa?

 

3. Porque no es mi problema

Tienes derecho a valorar si eres o no responsable de encontrar soluciones para los problemas de los demás. Este puede ser un derecho difícil de ejercer, sobre todo si eres una persona que tiene siempre el deseo de ayudar y de facilitar la vida de los demás. Hay situaciones en las que querrás ayudar de corazón a alguien. No te estoy hablando de eso. Te hablo más bien de situaciones en las que otras personas intentan manipularte haciéndote sentir culpable por asuntos de los que tú no eres responsable en absoluto. Y terminas metiéndote en asuntos que solo te quitan la energía y que no te llevan a ninguna parte.

Ejemplo: un conocido te pide que seas testigo en un juicio sobre la custodia de su hijo y cuando le dices que prefieres no involucrarte, te dice que si no testificas, le quitarán a su hijo. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Hasta qué punto es cierto lo que dice? ¿Quién es el responsable último?

 

Bueno, hasta aquí por hoy. La próxima semana seguimos con más derechos asertivos.

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