¿Cuántas personas tóxicas hay en tu vida?

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Estoy segura de que has oído hablar de las personas “tóxicas” pero, ¿te has preguntado alguna vez a cuántas tienes en tu vida?

 

Cómo reconocer a una persona tóxica

  • Es egoísta y manipuladora. Tus sentimientos, deseos o necesidades no cuentan para ella. Te utiliza como medio para satisfacerse. Es la típica persona que empieza una conversación contándote lo mal que lo está pasando y cuando acaba su rollo se va. Tus problemas no le interesan y ni siquiera lo disimulan. Pueden pedirte favores y hacerte sentir culpable para asegurarse de que los concedas.
  • Es quejica y negativa. No es que tenga un mal día, es que siempre se está quejando por cualquier chorrada. Si llueve es malo, porque se moja, y si hace sol, es malo también, porque le molesta en los ojos. Hace un mundo de cualquier problemilla cotidiano y se encarga de elevarlo a la máxima potencia y de que tú te enteres. Cuando entra en tu radio de acción, notas una sensación rara en el ambiente, como de malas vibraciones.
  • Va de víctima y de mártir. No sé cómo se lo monta, pero el mundo entero conspira contra ella. Tiene mala suerte, la gente la envidia, su vida es un valle de lágrimas. No importa que se acabe de morir tu abuela, la persona tóxica es experta en superarte en la escala de la tragedia. Utilizan la lástima para conseguir pequeñas ventajas.

 

Qué puedes hacer ante una persona tóxica

Ahora que ya tienes en mente a una o más de una persona tóxica que te están amargando la vida, puedes hacer dos cosas:

  1. Sacarla de tu vida. Si es un amigo o conocido, por ejemplo, puedes dejar de quedar con él y hacer que la relación vaya muriendo progresivamente. Lo bueno de las personas tóxicas es que necesitan ser el centro de atención así que cuando vea que ya no les haces ni caso, se buscará a otro a quien darle la murga. No volverás a saber nada de ella una vez que tenga nuevas víctimas.
  2. No alimentar su mal rollo. Suele pasar que no puedes sacar a la persona tóxica de tu vida porque es alguien con quien te tienes que relacionar por narices como por ejemplo un pariente, un compañero de trabajo o un cliente. Aquí la clave es marcar límites y prestar la menor atención posible a la persona tóxica: por ejemplo, cortando su monólogo con la excusa de que estás ocupado.

 

Tú no tienes por qué ser el paño de lágrimas continuo de nadie (más aún si a esa persona le importas un comino), tampoco tienes por qué darle la razón ni mucho menos escucharla o aconsejarla. Evita entrar en un bucle infinito de negatividad y mal rollo y céntrate en las personas que sí te aportan buenas sensaciones.

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